Brain & MemoryCómo mejorar la atención y la concentración de los niños
Cuando su hijo lucha con la falta de atención, las consecuencias pueden volverse un desafío tanto para la vida en el hogar como en la escuela. La evidencia sugiere que los niños tienen cada vez menos capacidad para concentrarse, al crecer inmersos en un mundo tecnológico lleno de pantallas e información a toda velocidad. Afortunadamente, al igual que con muchos otros problemas que involucran al cerebro, el lapso de atención y el enfoque de su hijo pueden trabajarse y mejorarse. Al regular el entorno de su hijo (por ejemplo, la cantidad de tiempo frente a la pantalla que se le permite por día), crear una rutina diaria tranquila a la hora de dormir, incluir suficiente ejercicio diario y trabajar en mejorar la dieta, se puede lograr una gran diferencia en la atención y el enfoque de su hijo. Profundicemos en la forma en que la nutrición y una dieta equilibrada pueden ayudar en este proceso.
¿Qué vitaminas son buenas para el desarrollo cerebral de los niños?
¡Las vitaminas B son las heroínas del cerebro! El cerebro utiliza una gran cantidad de ellas y, dado que son hidrosolubles y salen rápidamente del cuerpo, incluso una deficiencia a corto plazo en cualquiera de ellas puede provocar un cambio rápido en el estado de ánimo y los sentimientos de su hijo.
Una dieta saludable rica en cereales integrales y verduras (especialmente las de hoja verde oscuro) proporciona las mejores fuentes de vitaminas B1, B3, B5 y B6, mientras que los plátanos también son ricos en B6. El ácido fólico se puede encontrar en las espinacas. La B1 tiene un papel importante en la conversión de glucosa —el principal combustible del cerebro— en energía, y una deficiencia puede causar cansancio mental y físico. La B3 es crucial para equilibrar la glucosa en sangre y producir serotonina —el neurotransmisor de la felicidad— así como melatonina, la hormona del sueño, la cual es muy importante para mantener a su hijo emocionalmente equilibrado y con un descanso reparador. La B5 es el potenciador de la memoria y ayudará a su hijo a mantener una memoria aguda. La B6, la B12 y el ácido fólico desempeñan un papel importante en la producción de neurotransmisores; la B12 es especialmente clave para un sistema nervioso saludable.
En cuanto a los minerales, el zinc es el mineral del que más comúnmente hay deficiencia y uno de los más críticos para la salud mental, pero también para el crecimiento. Su deficiencia está asociada con hiperactividad, ansiedad, depresión y anorexia. Los niños también pueden beneficiarse de un aporte extra de zinc durante los estirones, la pubertad, el estrés o las infecciones. Los niños necesitan más zinc a partir de los 12 años, ya que el zinc se concentra en el esperma y favorece su salud. Las semillas de cáñamo y calabaza, así como las nueces de Brasil y el germen de trigo, son ricos en zinc.
El magnesio y el calcio también son cruciales para la salud cerebral; una deficiencia de cualquiera de ellos puede volver a los niños nerviosos, agresivos e irritables. El magnesio es bien conocido por ayudar con el sueño y los calambres musculares, y se puede encontrar en verduras de hoja verde, lentejas y chocolate (cuanto más oscuro, mejor). Finalmente, la vitamina C ayuda a equilibrar los neurotransmisores, por lo que abundantes frutas y verduras frescas, especialmente las cítricas, ayudan a mantener altos los niveles de vitamina C.
¿Por qué son importantes las grasas saludables para el cerebro de los niños?
El cerebro es 60% grasa, de la cual el 35% son ácidos grasos omega-3 que, en la infancia, se acumulan en el cerebro y son esenciales para su correcto desarrollo. Este tejido graso está en constante crecimiento y mantenimiento, por lo que proporcionar un consumo diario de omega-3 y 6 de buena calidad es esencial. Las grasas saludables como el aguacate, las cremas de frutos secos, las nueces, el aceite de coco o de cáñamo ayudan a nutrir las células cerebrales y mantienen funcionando los engranajes de la inteligencia. Es importante saber que los ácidos grasos omega-3 están vinculados a una mejor capacidad cerebral, no son producidos por el cuerpo y, por lo tanto, deben obtenerse a través de la dieta.
Cuanto mejores sean los niveles en sangre de omega-3 de un niño, mejores serán probablemente sus niveles de serotonina, el neurotransmisor de la felicidad.
¿Pueden las grasas saludables ayudar con el TDAH?
Alrededor del 5% de los niños son diagnosticados con TDAH y, casi siempre, estos niños tienen muchos desequilibrios nutricionales; corregirlos puede mejorar frecuentemente el enfoque, la concentración y el comportamiento del niño.
Los estudios han demostrado que los omega-3 son reguladores clave de la neurotransmisión cerebral, la neurogénesis y la neuroinflamación, todos los cuales tienen un papel importante en la prevención y el tratamiento de trastornos disfuncionales psicológicos y conductuales.
Además, el ácido graso omega-6 también está presente en abundancia en el cerebro. Un estudio reciente encontró que las combinaciones de ácidos grasos omega-3 y 6 ayudaron a mejorar los síntomas de falta de atención en niños con TDAH.
Estos hallazgos son muy prometedores y, combinados con una dieta rica en nutrientes, suplementos cuando sea necesario y otras estrategias no dietéticas para manejar los síntomas, los niños pueden mejorar algunos de los efectos más debilitantes del TDAH.
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